INTRODUCCIÓN AL

LIDERAZGO DE UNA VIDA SUPERIOR

Introducción al libro Liderazgo de una Vida Superior, por la Dra. Melodye Hilton

La cultura es un sistema reproducible de creencias que moldean las acciones de los individuos.  Es algo que les comunica a los demás cuáles son las creencias y acciones aceptables y no aceptables.  La cultura le dice lo que es correcto e incorrecto y también lo que debe hacer para “encajar.”  Aprendemos nuestra cultura a través de la instrucción y comportamiento observado.

La mayoría estaría de acuerdo en que vivimos en una cultura global donde hay una epidemia de desconfianza ampliamente extendida.  La toma de decisiones van frecuentemente impregnadas por el temor y acompañadas por estrés, y las mentalidades más comunes son para el auto-servicio y la auto-gratificación.  Al mismo tiempo, hay un remanente de líderes establecidos y emergentes quienes combaten esta epidemia al servir como catalizadores de cambios positivos en sus ámbitos de influencia.

Aun en medio de los desafíos de la cultura de nuestro mundo, estos líderes rehúsan enfocarse y perpetuar aquello que está incorrecto.  En vez, ellos deliberadamente escogen ver el futuro a través del lente de la esperanza para familias, comunidades, organizaciones, y naciones.  Estos líderes personifican el concepto que he acuñado, “Liderazgo de una Vida Superior.”

Liderazgo de una Vida Superior nos lanza más allá de nuestros éxitos individuales y nos ayuda a optimizar al máximo nuestra oportunidad de influenciar nuestra cultura presente mirando a través del lente eterno del Reino de Dios.  Esta es una responsabilidad vital que los líderes de hoy deben reconocer y ejercitar.  Para que nuestros esfuerzos puedan continuar aun después del curso de nuestra vida, debemos intencionalmente sembrar semillas hoy; debemos ser una incubadora de validación para cambiar la atmósfera cultural.  Este tipo de desempeño en el liderazgo del Reino preparará una generación de valerosos “rompe brechas”—siendo la meta envalentonarlos para ir más lejos, lograr más, y dar más mientras el poder y la influencia son usados para el bien mayor, así estableciendo el cielo aquí y ahora.

En resumen, los Líderes de una Vida Superior hábilmente preparan el escenario para que los líderes emergentes tengan una plataforma con la cual impactar a su mundo positivamente.

Los líderes gubernamentales no dictan la cultura; sino que esta es moldeada por las voces más prominentes e influyentes de la sociedad, quienes al fin moldean la legislación.  Por lo tanto, no debemos ir a nuestros gobiernos para resolver los problemas del mundo.  Hacerlo, no solo descuida nuestra responsabilidad dada por Dios como ciudadanos, sino que también abandona nuestra obligación de inspirar, influenciar, entrenar y educar a los que  moldean la cultura.

La ciencia ha comprobado que los senderos neurales de nuestro cerebro están cambiando constantemente como resultado de conversiones a creencias, comportamientos, y el ambiente.  Similarmente, la historia ha revelado que las creencias de la ciudadanía llevan a cambios rápidos en la cultura.

Degeneración Cultural

En el transcurso de mi vida, he observado lo rápido que ha cambiado la cultura de una generación a otra.  La expresión “intervalo generacional” es una frase común para representar las diferencias drásticas entre la perspectiva del mundo de una persona joven y la de sus padres o abuelos.  La década de los sesentas y setentas—mi generación—fue testigo de una Revolución Cultural que al ganarse, en muchas formas, fue para el detrimento de la sociedad.  Éramos activistas con una causa de liberar a nuestras futuras generaciones de cualquier cosa que nos atara a la moral, valores, y responsabilidades tradicionales.  Nuestro mantra era, “si se siente bien, ¡hazlo!”

¿En qué pensábamos?

Cada niño y niña nace con contribuciones innatas para poder servir su mundo.  Cuando el propósito inmutable encuentre su lugar de expresión,  él o ella encontrarán una vida plena en lo que sirven a una causa mayor que ellos mismos.

El ambiente óptimo para el desarrollo de un niño es uno donde ellos sean entendidos y criados hasta la madurez (ser adultos) por padres dadores, maduros, y emocionalmente saludables.  Estos padres no son motivados por sus propias necesidades, o por temores egoístas, sino por un liderazgo que es para el bien de sus hijos.

Hoy, la oportunidad de tener una crianza saludable es una experiencia poco común para un niño.  La triste realidad es que una deterioración de los valores y de la moral y una mentalidad de auto-servicio ha traído una nueva normativa cultural.  Esto no fue un abuso de poder premeditado, pero igual ha propagado la injusticia.  Los hijos e hijas de nuestra nación están sobreviviendo en vez de estar floreciendo, sintiéndose entumecidos con relación a sus propias vidas.  Ellos están en la búsqueda de algún sentido de realización personal y se encuentran a sí mismos impotentes para poder impactar su mundo.  El egocentrismo y las acciones y actitudes irresponsables de generaciones previas han causado cambios en la norma cultural, así silenciando voces saludables y a su vez distorsionando el tesoro que hay dentro de nuestros niños.

Benjamín Franklin dijo cierta vez, “Concibo que la gran parte de las miserias de la humanidad vienen sobre ellos a raíz de estimaciones falsas que ellos han tenido con relación al valor de las cosas.”  Alegóricamente hablando, pusimos un alto valor sobre nuestra libertad de comer todo los “dulces” que queríamos.  Ahora nos acongojamos ante la idea que la generación de hoy está plagada con “caries” y “diabetes” como resultado.  Vivimos solo para el momento, y fallamos en considerar o reconocer las consecuencias para las futuras generaciones.

Moisés reconoció los efectos negativos de la sucesión generacional cuando oró, “Por favor, Señor, demuestra que tu poder es tan grande como lo has declarado.  Como lo has dicho: ‘El Señor es lento para enojarse y está lleno de amor inagotable y perdona toda clase de pecado y rebelión; pero no absuelve al culpable.  El extiende los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia se ve afectada – hasta los hijos de la tercera y cuarta generación.  En conformidad con tu magnifico e inagotable amor, por favor, perdona los pecados de este pueblo, así como lo has perdonado desde que salió de Egipto” (Números 14:17-19, NTV).

Libertad donde hay ausencia de responsabilidad produce un caos interno y consecuencias que son incongruentes con la naturaleza de nuestra humanidad.  Logros externos sin orden interno nos dejan en una búsqueda incesante por algo más; nunca estamos satisfechos.  Poder externo sin control interno nos posiciona en un lugar donde heriremos a aquellos que amamos, y donde dañaremos nuestro propio valor.  La injusticia es entonces el resultado, e impregna nuestro mundo.  Es un resultado directo del egoísmo—importándonos solo lo que queremos aunque lo obtengamos a expensas de los demás.  Como resultado, devaluamos la vida humana consciente o inconscientemente a través del prejuicio y el odio.

Las generaciones actuales definen el éxito de una forma diferente a las previas generaciones.  Hoy vemos a una generación confundida y que desesperadamente intenta  “encajar” mientras simultáneamente buscan una identidad y un propósito único.  Lo que resulta es una lucha interna entre un anhelo de individualidad y una constante búsqueda por ser aceptados.  Lo que sigue, por lo tanto, es una generación que se desespera por liderar, y al mismo tiempo instintiva y contraproducentemente siguen la voz más prominente alrededor de ellos.  Su comportamiento es tal porque culturalmente adquirieron una inhabilidad para descubrir su identidad personal.  Estamos en extrema necesidad de aquellos quienes modelarán una mejor forma; estamos necesitados de aquellos quienes darán un paso hacia adelante, demostrarán, y perpetuarán un Liderazgo de una Vida Superior.

Mi generación de líderes lideró una revolución que ha dejado a nuestros hijos en una búsqueda por cualquier cosa que sea mejor de lo que ellos conocen; ellos buscan experiencias mayores, más significativas, y más saludables para el alma humana.  Los líderes emergentes de nuestra sociedad están desesperados por tener una causa que valga su tiempo, esfuerzo, energía, y más importantemente su corazón.  En vez de repetir un modelo antiguo de revolución, por el simple hecho de tener una revolución, esta vez la meta será mejorar, avanzar, y producir cambios positivos en las esferas de influencia privadas y profesionales de esta generación emergente.  Esta revolución cultural será una de liderazgo interno y saludable que influencie nuestro mundo y lo deje en una mejor condición de la que tenía anteriormente.

“El juicio volverá a basarse en la justicia, y los de corazón íntegro la procurarán” (Salmos 94:15, NTV).

“Los malvados no comprenden la justicia, pero los que siguen al Señor la entienden a la perfección” (Proverbios 28:5, NTV).

“Sión será restaurada por medio de la justicia; los que se arrepientan [cambien sus mentalidades] serán revividos por la rectitud” (Isaías 1:27, NTV).

Dios está buscando instrumentos de justicia que establezcan Su corazón en sus diferentes esferas de influencia.  “Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad donde los envié al destierro. Pidan al Señor por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes” (Jeremías 29:7, NTV).

En cada nivel, desde la unidad familiar hasta la nación, una cultura de justicia va a proporcionar un terreno apto para que un Liderazgo de una Vida Superior florezca, se reproduzca, y tenga un impacto sostenible en el futuro.  Como Líderes de una Vida Superior, nuestro liderazgo individual no tendrá nada que ver con posiciones o títulos, sino el deseo de hacer una diferencia significativa en la vida de otros, de los sistemas, y las culturas.  La motivación interna de justicia—poder usado para el bien—es fundamental para el liderazgo exitoso e impactante.  La justicia defenderá y honrará.  En términos simples, los líderes que sean motivados por la justicia harán lo que es recto cuando sean confrontados con las crudas realidades opositoras en sus esferas de influencia.

Cada aspecto de la sociedad clama por modelos a seguir que ejemplifiquen una mentalidad mayor, responsabilidades mayores, y una causa mayor—una causa que haga la vida digna de ser vivida e impacte la sociedad para el bien.

Verdaderamente aprecio la calidad de entrenamiento de liderazgo que he experimentado.  Se ha convertido en algo que ha influenciado progresivamente a un sin número de líderes establecidos y emergentes.  Ahora me siento motivada a alzar la barra aún más alto para nuestras familias, comunidades, y naciones.  Nuestro mundo está buscando la plenitud de expresión intelectual, acoplada con estándares éticos y morales.  Es solo a través de estos términos que veremos un cambio en la trayectoria de nuestra sociedad en lo que cambiamos la cultura a través de actos de justicia.

George W. Bush dijo, “… los estándares éticos mayores son la necesidad más apremiante de América—estándares reforzados por leyes estrictas y sostenidas por líderes de negocios responsables.”[i]

La forma en que lideremos nuestras familias, organizaciones y comunidades de hoy, puede cambiar la cultura a través de una Vida Superior continua que impacta a los demás para el bien.  Es nuestra responsabilidad pensar y actuar en un nivel emocional y cognitivo mayor para impactar positivamente todas nuestras relaciones.  Reconozco que esto es “más fácil dicho que hecho,” pero será lo que nos hará diferentes como Líderes de una Vida Superior.

“Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida…” (Proverbios 11:11, RVR1960).

Mi esperanza es poder equipar a los líderes establecidos y emergentes con principios relevantes y aplicables que pueden tener un efecto positivo en cada aspecto de sus vidas.

Puedo decirle abiertamente que no soy neurocientífica ni experta en Axiología.  Mi meta, no obstante, es que a través de mi investigación y experiencia yo pueda simplificar algunos principios que de otra forma serían muy complejos, así facilitárselos, y como resultado, empoderarle.  Espero definir claramente las funciones adecuadas, en las áreas intrínsecas y extrínsecas de la vida, para proveerle con la habilidad de cambiar paradigmas culturales a través de un Liderazgo de una Vida Superior.

Los estratégicos reformadores de la cultura ya están activamente integrados en nuestra sociedad.  La pregunta es, ¿será usted uno de ellos?  Yo le invito a unirse a un modelo de vida y de liderazgo más alto.  Estos son los líderes valientes quienes definirán, por ellos mismos y futuras generaciones, el poder usado para el bien que establecerá e influenciará un nuevo camino—el camino del Liderazgo de una Vida Superior. 

“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones” (Isaías 2:2, RVR1960).

[i] George W. Bush, “Remarks by the President on Corporate Responsibility” (speech, New York City, July 9, 2002), The White House George W. Bush Archives, https://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2002/07/20020709-4.html.
Mi enfoque de liderazgo fue reformado por las enseñanzas de la Dra. Hilton en este libro.  Como beneficiario de su unción, mi organización en el sector de los negocios se multiplico siete veces en siete años, yendo de 57 trabajadores a más de 400 mientras aplicábamos los principios encontrados en este libro. Kevin Ikeda

Vicepresidente, Director de Ingeniería de Sistemas de Software en una compañía multi-billonaria de ingeniería y servicios de informática

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